Como es lógico todos aplauden la idea de Raúl, incluso a mi me parece buena, aunque me fastidie darle la razón en este momento la prioridad son Flo y su mujer, el resto puede esperar.
El primo de Raúl les atendería esa misma tarde, ahora había que ver cómo decírselo a Flo y sobre todo que no se cabrease conmigo por haberlo contado, aunque seguro que lo hará...
Llaman a Flo y viene a la sala de reuniones, Raúl comienza a decir que lo saben todos y le explica lo que han pensado para ayudar; Flo se queda callado por unos segundos...
- Dinos, ¿qué te parece? - Le pregunta Raúl.
- Bueno, yo... No sé... No tengo palabras, pero... ¿Cómo lo sabéis?
Mientras pregunta esto alza la vista en mitad de la sala y me ve, se da cuenta...
- Claro, Dani...
- Flo, yo...
- No necesito que digas nada.
- Pero deja que te explique, estaba preocupado, sólo quería ayudar.
- Tranquilo, está bien, te entiendo, yo soy el primero que siempre digo que este equipo es como una gran familia y que siempre que alguien tenga un problema puede contar con los demás, no podía pretender ocultarle esto al resto. Bueno, y tú Raúl, te lo agradezco muchísimo, es una gran idea, enseguida me voy para casa, aviso a mi mujer y vamos a ver a tu primo, ¿seguro que no es muy precipitado ir esta tarde?
- Para nada, le he llamado mientras venías y está de acuerdo, va a haceros un hueco en cuanto pueda.
- Muchas gracias de verdad, no sé como te lo voy a agradecer...
- ¿Agradecérmelo? ¿Porqué? Yo no hago nada. Vamos, sal ya, cuanto antes lleguéis antes os atiende.
- Está bien, muchas gracias a todos por ayudar y por preocuparos.
Flo se va y todos respiran aliviados, todo el mundo tiene la esperanza de que todo salga bien. Anna se acerca a Raúl:
- Gracias por lo que estás haciendo por Flo, si no llega a ser por ti no hubiésemos sabido cómo ayudarle.
- No tienes que darme las gracias, yo también quiero ayudarle, es un crack como jefe.
- Aún así gracias.
Le da un beso en la mejilla y se aleja, no hace más que aumentar mis celos así que me marcho a casa.
Me quedo dormido en el sofá, pasan un par de horas y miro el reloj de reojo, no tenía nada mejor que hacer, que más da, miro el móvil, 15 llamadas perdidas, ¿será Anna? Lo abro, no, son de Flo, me empiezo a poner nervioso, ¿que habrá pasado? Le llamo:
- Flo tío acabo de ver tus llamadas, estaba dormido lo siento por no contestar.
- No pasa nada.
- ¿Qué querías?
- Verás, no se por donde empezar, necesitaba contarle ésto a alguien...
- ¿El qué, qué pasa?
- Ya hemos salido de la consulta del primo de Raúl.
- ¡¿Y qué os ha dicho?!
- Pues que...