Y al girarme la vi, ahí estaba ella, mi amiga, Cristina.
- ¿Pero tú que haces aquí?
Yo estaba alucinando.
- ¿Qué pasa, que una no puede ni venir a hacerte una visita?
- ¿Has venido desde Londres sólo para hacerme una visita?
- Verás, cuando me llamaste te vi tan preocupado que sentía que en un momento como este tenía que estar a tu lado y apoyarte en todo lo que pudiese, así que ayer pedí el día libre para poder coger un vuelo hasta Madrid y después venir hasta aquí a ver tu actuación.
- ¿En serio has echo todo eso sólo por mi?
- ¿Y porqué no iba a hacerlo? Para algo están los amigos.
- ¿Amigos? En serio, tú eres más que eso, eres una hermana, eres, eres... Ya no se ni lo que eres, no sé ni como puedo darte las gracias por esto.
Empezó a temblarme la voz, me estaba emocionando muchísimo. Y en cuanto la primera lágrima bajó de mis mejillas ella se acercó a mi y acariciando esa misma mejilla me dijo:
- Ey, ¿qué haces? No tienes por qué llorar, ni siquiera tienes nada que agradecerme, me conformo con haberte echo sonreír.
- Eres increíble.
Y nos abrazamos, me sentí como un niño, vulnerable e indefenso, ella era la única que podía arroparme en ese momento. Pasamos la noche por ahí hasta las 6 de la mañana que ella tenía que coger el autobús para el aeropuerto y yo el Ave, no quería despedirme de ella, no sabía cuando la iba a volver a ver y después de lo que había echo por mí no quería que nos separásemos, otra vez no. Pero no podía evitarlo, esta vez la despedida fue más rápida, supongo que para intentar evitar el dolor, aun así no lo conseguimos, me pasé el viaje de vuelta con lágrimas en los ojos aunque intentando no llorar y en cuanto llegué a Madrid la escribí un Whatsapp para cuando ella pudiese leerlo, sólo le puse...
cada dia te superas wapisimaa esto esta super interesanteeeeee GRACIAS POR ESTA HISTORIA!!!
ResponderEliminarGracias a ti por leerla, eres un cielo! <3
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