- Está bien, no te calles nada, quiero saber lo que te pasa.
- ¿Lo que me pasa? Que no puedo más, que no soporto veros juntos, no soporto verle a tu lado cada día, cuando os saludáis, cuando os abrazáis, cuando os besáis... No soporto pensar que te pueda gustar más él que yo, no soporto imaginarte en sus brazos, no soporto no poder estar seguro de mí mismo por si culpa, no soporto esta situación, no aguanto más...
- ¡¿Qué?! Mira voy a hacer como si nada y mañana cuando se te pase la resaca si quieres me llamas y hablamos.
- No, no hagas como si nada, dicen que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, ¿no? Pues ya está, yo estaré borracho pero es la verdad, es lo que siento, y necesitaba decirlo, callármelo me estaba matando...
- Y si no hago como si nada ¿qué es lo que pretendes diciéndome todo esto?
- No lo sé, ¿vale? Eres tú la que has empezado a preguntarme que qué me pasaba y la que querías que te dijese la verdad.
- Sí, quería saber lo que te pasaba pero no entiendo nada, no entiendo porqué piensas esas cosas, yo no te he dado ningún motivo para que pienses así, NINGUNO, deberías estar seguro de mí y de lo que siento por ti.
- Pues claro que estoy seguro de eso, de lo que no estoy seguro es de él, que no me fío joder, que tú estás conmigo pero él no tiene ningún motivo por el cual no intentar nada contigo.
- Ya pero sabes que por mucho que él lo intentase no pasaría nada si yo no quisiese.
- Ese es el problema, que alomejor tú si que quieres.
- ¿El qué? ¿Después de todo lo que te estoy diciendo no te queda claro?
- Pues no la verdad...
- Mira ¿sabes qué? ¡Vete a la mierda!
- Anna, piénsate muy bien lo que vas a decir...- Interviene Flo.
- Tranquilo, estoy muy segura.
Se gira hacia mí y me empiezan a temblar las piernas, es como si no me hubiese dado cuenta de lo que estaba pasando hasta ese momento, como si la hubiese leído la mente y supiese lo que iba a decir en ese momento...
- Dani, esto se ha acabado, yo no puedo estar con alguien que no confíe en mi ¿sabes?
- Anna por favor, es sólo una discusión, podemos arreglarlo...
- No es sólo lo de hoy y lo sabes, hace semanas que te noto raro, distante, ya nada es cómo al principio y yo no puedo seguir así, no estoy bien...
- Pero...
- Pero nada Dani, te quiero más que a nada y lo sabes, pero no podemos seguir así, hay que pensar en qué es lo mejor para los dos, y creo que ambos sabemos cuál es la mejor solución...
Ella se marcha, sale de la discoteca con paso firme y decidido, al final casi corriendo, como intentando huir de la situación, de ese infierno momentáneo que ambos habíamos creado...
A medida que mi corazón nota que ella se está alejando mis pulsaciones comienzan a disminuir hasta el punto de que siento que mi corazón casi deja de latir, me falta el aire, la necesito para vivir, y las lágrimas comienzan a salir de mis ojos, intento controlarlo pero es imposible, estoy roto...
- Ey, ¿estás bien? - Me pregunta David.
- Pues claro, no es nada, hay miles de tías por ahí, Anna tampoco es la única.
- ¿Estás seguro?
- Segurísimo.
La fiesta sigue y mientras todos se divierten yo me paso la noche sentado en el sofá ahogando mis penas en alcohol mientras las lágrimas continúan cayendo, botella tras botella comienzo a olvidar, o por lo menos a perder el conocimiento...
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